En el encantador sureste de Mallorca se encuentra esta espectacular finca, finalizada en 2024, que logra una armoniosa fusión entre la tradición isleña y el confort contemporáneo. Ubicada en una extensa parcela de más de 21.000 m², la propiedad ofrece amplitud, privacidad y un entorno natural incomparable.
Distribuida en dos niveles, la vivienda presenta una luminosa área de estar de estilo loft, tres dormitorios, tres cuartos de baño, un lavadero funcional, dos terrazas y un balcón desde el cual se puede disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes.
El revestimiento de piedra natural en la fachada aporta autenticidad y carácter, mientras que el diseño arquitectónico combina elementos típicos de Mallorca con soluciones modernas que superan los estándares actuales de eficiencia y aislamiento, adaptándose perfectamente al clima local.
Entre sus múltiples comodidades, destacan un garaje, una piscina de 48 m², una zona de barbacoa y un jardín parcialmente ajardinado con sistema de riego bien planificado. En un extremo de la finca se sitúa una pequeña casa auxiliar construida con detalles singulares, como vigas fabricadas a partir de antiguas vías del tren que antaño pasaba cerca del terreno.
Esta propiedad está diseñada para ser energéticamente autosuficiente, con una certificación de eficiencia energética A. Cuenta con 24 paneles solares equipados con sistemas de almacenamiento, una bomba de calor aire-agua de bajo consumo, suelo radiante y climatización por zonas. Además, dispone de dos grandes cisternas con una capacidad total aproximada de 40.000 litros para un abastecimiento de agua sostenible.
Completamente lista para ser habitada, esta finca representa una oportunidad única para disfrutar del estilo de vida mediterráneo en un entorno sofisticado. Su impecable combinación de tradición, innovación y atención al detalle la convierte en un verdadero refugio en plena naturaleza mallorquina.
Además, se encuentra a muy poca distancia del encantador pueblo de Ses Salines, conocido por su ambiente acogedor, sus restaurantes de cocina local, pequeños comercios, y la cercanía a algunas de las playas más espectaculares del sur de la isla, como Es Trenc o Cala Llombards. La zona ofrece una calidad de vida excepcional, rodeada de naturaleza, tranquilidad y con todos los servicios esenciales a mano.
















